Venezuela · 6 min

Las cábalas de fin de año y lo que de verdad sueltas

Las doce uvas funcionan mejor cuando ya sabes qué vas a pedir.

Dos relojes sobre una mesa junto a cartas de tarot, con la ciudad al atardecer de fondo

En Venezuela el 31 tiene su ritual: las doce uvas con un deseo cada una, la maleta para dar la vuelta a la cuadra y viajar el año que viene, la ropa interior amarilla, las lentejas en el bolsillo para que no falte el dinero, el abrazo a las doce con el Himno de las Campanas de fondo. Son costumbres alegres. Funcionan mejor si antes de medianoche ya sabes qué quieres dejar atrás.

Detrás de cada cábala

Cada cábala es una forma de pedir algo: viajar, dinero, amor, salud. No tienen nada de malo. Pero no hacen el trabajo solas. Si la maleta representa irte del país o volver, la vuelta a la cuadra ayuda menos que sentarte a pensar en serio esa decisión. Usa la cábala como recordatorio de lo que quieres, no como reemplazo de lo que te toca hacer.

Doce uvas, doce cosas concretas

Un ejercicio que me gusta: unos días antes del 31, escribe doce cosas concretas para el año que viene. No «ser feliz», sino «llamar a mi papá cada domingo» o «pedir la revisión de mi sueldo en marzo». Así, a medianoche, cada uva tiene nombre. Y en febrero puedes revisar la lista.

Lo que se suelta

Cerrar el año es también dejar algo. Escribe tres cosas que no quieres llevar al año nuevo: una culpa, una relación que ya no te hace bien, una forma de hablarte. Si quieres, quema el papel con cuidado o rómpelo después del abrazo. No es magia: es una manera de decirte a ti misma que esa etapa terminó.

Si estás lejos

Para muchos venezolanos fuera, el 31 llega a horas distintas: en Madrid celebras cinco horas antes que tu familia en Caracas. Hay quien celebra dos veces, una con la gente de donde vive y otra en videollamada con los de allá. Está bien hacerlo como te haga sentir más acompañado.

Si el año fue duro

Si este año perdiste a alguien, te separaste o tuviste que irte, la euforia del 31 puede chocar. Está bien no salir, irte a dormir temprano o pasar la medianoche con una sola persona. Las cábalas acompañan; no obligan.

Enero empieza despacio

Después del 31 no hace falta salir corriendo a cumplir todas las metas. Los primeros días de enero pueden servir para descansar, ordenar la casa, revisar con calma la lista de las doce uvas y elegir por cuál empezar. Las decisiones grandes se toman mejor con el cuerpo descansado y sin la euforia de la fiesta.

Un cierre con calma

Si quieres hacer el balance acompañado, ofrezco en diciembre una sesión de cierre de año: 45 minutos de llamada para mirar con las cartas lo que se termina, lo que sigue abierto y lo que quieres empezar.

Preguntas frecuentes

¿Las cábalas funcionan?

Son tradiciones. Valen por lo que te recuerdan, no por lo que prometen.

¿Hasta qué día puedo pedir la sesión de cierre de año?

Todo diciembre y hasta el Día de Reyes, si quedan horas.

¿La sesión predice cómo será el año?

No. Es un repaso del año que se va y una mirada al que llega.

¿Qué hago si el 31 me toca trabajar o estar sola?

Puedes hacer tu propio cierre antes, en un momento tranquilo, con tu lista y tu vela. La medianoche no tiene que ser perfecta para que el año termine bien; lo importante es lo que decidiste cerrar.

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