Venezuela · 6 min

Hallacas a distancia: diciembre lejos de la mesa de siempre

La hallaca no se come sola: se arma entre muchos. Por eso duele tanto hacerla lejos.

Hojas de plátano, guiso y masa sobre una mesa de cocina pequeña en un apartamento

En mi casa, como en tantas casas venezolanas, la hallacada era un día entero. Alguien limpiaba las hojas, otra persona cuidaba el guiso desde la noche anterior, los niños ponían las aceitunas y las pasas, la abuela decidía si la masa estaba en su punto. Se discutía, se reía, se ponía gaita. La hallaca no se come sola: se arma entre muchos. Por eso, cuando estás lejos, diciembre se nota primero en las manos.

Este texto es para quien va a pasar otro diciembre fuera de Venezuela, en Madrid, en Bogotá, en Santiago o en Miami, preguntándose si vale la pena hacer hallacas para cuatro personas.

Hacerlas o no hacerlas

Hay quien hace hallacas fuera aunque cueste conseguir las hojas y el onoto, porque es la manera de sentirse en casa. Y hay quien prefiere no hacerlas, porque sin la familia alrededor se convierten en una tristeza envuelta en hoja de plátano. Las dos opciones están bien. Lo único que te pido es que lo decidas tú, y no por culpa ni por obligación.

La receta de mamá

Muchos tenemos la receta escrita en un mensaje de WhatsApp de hace años, con cantidades que dicen «un poquito» y «lo que pida». Hacerla lejos, con tu mamá en videollamada diciéndote que le falta sal, puede ser una de las tardes más bonitas del año. Si tu mamá ya no está, cocinar su receta puede ser una forma de tenerla cerca. Si duele demasiado, compra hallacas a alguien de la comunidad venezolana de tu ciudad: también es una forma de estar en diciembre.

Armar una hallacada nueva

En muchas ciudades del mundo los venezolanos se juntan con vecinos, compañeros de trabajo y amigos de otros países para hacer hallacas. No es la familia de siempre, pero se parece. Invitar a quien nunca ha hecho una y enseñarle a amarrarla tiene algo de volver a casa y algo de construir una nueva.

Los que se quedaron

Del otro lado también se siente. En muchas casas de Venezuela la hallacada se hace con la mitad de la gente, con las sillas de los que se fueron vacías. Llamar ese día, aunque sea un rato, y que te pongan a ver cómo amarran, ayuda a los dos lados.

Cuando diciembre te pesa

Si notas que diciembre te pone triste, irritable o sin ganas, no es que seas desagradecido con tu vida actual. Es el duelo migratorio, que se despierta con las fechas. Ponerle nombre ayuda. Y si quieres hablarlo con alguien que lo vive igual, en una sesión podemos mirar qué te pesa de estas fechas y cómo quieres vivirlas. La Sesión de Diagnóstico es una llamada de 45 minutos, y en diciembre también ofrezco una sesión de cierre de año.

Preguntas frecuentes

¿Es normal sentirse peor en diciembre estando fuera?

Sí. Las fechas familiares reactivan el duelo migratorio. No significa que hayas tomado una mala decisión al irte.

¿Puedo consultar desde cualquier país?

Sí. La consulta es por llamada de WhatsApp y se acuerda en tu hora local.

¿La lectura me dice si debo volver a Venezuela?

No decide por ti. Puede ayudarte a mirar esa pregunta con calma. Hay un texto sobre regresar o seguir fuera.

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