Venezuela · 6 min

Diciembre con una silla vacía: la primera Navidad sin alguien

Hay ausencias que se notan todo el año y otras que estallan el 24 a medianoche.

Una mujer mira por la ventana sentada junto a una mesa con cartas de tarot

La Navidad venezolana tiene sabores que no se confunden: el pan de jamón, la ensalada de gallina, el dulce de lechosa, las hallacas, el ponche crema. Tiene ruido: gaitas, aguinaldos, cohetes a medianoche. Y tiene un abrazo largo a las doce. Cuando alguien falta, todo eso se vuelve un recordatorio. Este año, en muchas familias, la silla vacía es de alguien que murió; en otras, de alguien que se fue del país y no pudo volver.

Estas ideas son para quien va a pasar la primera Navidad con ese hueco en la mesa, dentro o fuera de Venezuela.

No hay una forma correcta

Hay familias que quieren hacerlo todo igual, como homenaje, y otras que no lo soportan y prefieren una cena distinta, en otra casa o muy sencilla. Las dos maneras son válidas. Lo que más daño hace es fingir que no pasa nada mientras todos lo sienten. Si te toca organizar, pregunta antes qué necesita cada uno.

Nombrarlo en voz alta

Algo sencillo ayuda mucho: en algún momento de la noche, alguien dice su nombre y cuenta una anécdota que haga reír. El silencio se rompe y todos sienten permiso para extrañarlo. Una foto en la mesa, su ponche crema favorito o la gaita que cantaba cumplen la misma función.

Los niños

Los más pequeños se dan cuenta de quién falta aunque los adultos callen. Unos días antes, cuéntales que esta Navidad será distinta y pregúntales cómo quieren recordar al abuelo o a la tía. Un dibujo, un adorno con su nombre, una canción. Hacer algo con las manos les ordena la tristeza.

Cuando la ausencia es la distancia

En Venezuela casi todas las familias tienen a alguien fuera, y para muchos la silla vacía es la de un hijo en Lima, en Madrid o en Santiago. Ese duelo casi nadie lo reconoce, porque la persona está viva. Pero duele igual. Una videollamada a la hora de la cena y una foto suya en la mesa ayudan más de lo que parece.

Medianoche

El momento más difícil suele ser el abrazo de las doce. Piensa antes con quién quieres estar en ese minuto y date permiso de salir un rato al balcón si lo necesitas. Tus lágrimas no tienen que ser públicas.

Después del 1 de enero

Mucha gente nota que lo peor llega en enero, cuando terminan las fiestas, se van las visitas y nadie pregunta. No es un retroceso: durante el primer año, cada fecha importante despierta el duelo otra vez. Si la tristeza no cede o te impide dormir y comer, busca apoyo profesional donde vivas.

Si quieres prepararte

Mucha gente me escribe a finales de noviembre porque ya le pesa diciembre. En una sesión vemos qué fecha te preocupa más y qué necesitas para pasarla. Puedes reservar la Sesión de Diagnóstico o, si quieres despedir el año completo, la sesión de cierre de año.

Preguntas frecuentes

¿Está mal no querer celebrar?

No. Puedes reunirte con poca gente, pasarla en otra casa o no hacer nada especial. Lo importante es cuidarte.

¿La lectura puede comunicarse con mi familiar fallecido?

No. Trabaja tu duelo y lo que esa pérdida mueve en tu vida, sin prometer contacto con nadie.

¿Cuándo conviene una lectura de duelo?

Cuando sientas que la necesitas. Hay quien la pide en noviembre, antes de que arranquen las gaitas y los aguinaldos.

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